Elipse enmohecida






Elipse enmohecida 


Entre una elipse de sueños apagados

busco el ocaso de lo imposible.

Nada vive en tu entorno. Ni el magma

de una cenicienta de zapatos malgastados

por un cuento cruelmente repetido

en cada noche en que, perdida,  tú me miras.

Navego más allá de mis canciones entonadas

en una esquina de un palacio derrumbado

por el orín de algún dios sin nombre ni destino.

Todo es mío. El aire que no respiras,

la noche y su amante descolorida, el alba,

mis silencios y la agonía de mis palabras.

Nada te debo. Solo el principio de un camino

que nunca abandoné en algún verso enmohecido




Cuento discontinuo




Cuento discontinuo



Tras una línea de puntos discontinuos,

por lo acompasados,

mueve el perfil del tintero de las horas secas

un vals de silencios amartillados

en el silencio de una oscuridad

sin destino en su  propia urgencia.

Mueve  un desliz  en el  hilo de un destino

sin patria ni horizontes encintos

buscando un no se qué de un beso

desdibujado por el agua de un desierto

sin sol ni olas de un fatal espejismo.

Duerme la noche

en un bosquejo de un cuento inacabado.

Nada queda. Solo de una lágrima el eco

mordido por esta desesperanza.



Quiros fanos (χείρ φαίνω)




Quiros  fanos   (χείρ φαίνω)



Me esperas,

en esa oscuridad fatal por lo breve,

                (y eterna por lo incierta),

en un interrogante deseado por la tristeza

que en cada noche me abraza y me aniquila.

Y ya no llega el viento de mis versos

a la luz de aquella noche de esperanza,

                (y de tu nombre en las tinieblas),

en ese respirar acompasado por esa niebla

que es mi afán y mi destino

cuando las caricias de mi amada melancolía

me envuelven y, cálidas, lloran y me acarician.

Me esperas,

los ojos cerrados a ese tiempo vacío,

con mi reloj impar de horas disecadas.

Hacia ti, resignación muerta,  me encamino.

Ya nada cuenta, Sólo el mañana y su desafío






Te miro






Te miro



Te miro

cómo te deslizas, suave, leve, entre un tiempo

que te acosa en su propia indiferencia,

el alma abandonada en el interrogante de una vida

abierta al compás del abandono y su rutina.

Me asomo a la calidez de tus tristes ojos,

hambrientos mensajeros de una dulzura inacabada,

y adivino, cierto, de sonrisa una blanca marea,

de ternura, un frágil  horizonte siempre por desnudar.

Me deslizo, hoy,  entre las palabras,

fantasmas heridos de una inútil inconsciencia,

y te  las dibujo entre el viento herido de mis versos,

acaso mensajeros de una fatal esperanza incompleta .

Miro entre su cadencia  el cielo que te mira y te abraza

acariciando cómplice  un sueño para tus sueños.

Y tú, mientras, perdida en el camino de tus miedos…

Y yo…  atisbando el perfil de tu cielo con mis versos…





Vals ciego




Vals ciego



Ciegos, 

bailando un roto vals  

cuya música no entendemos

en un espacio indeterminado por la ausencia

de un dios alejado y dormido

en ese cielo ensombrecido por la tormenta.

Nos abrazamos a cuerpos

de brazos intermitentes de una triste agua

hambrienta de calor y de deseo

mientras unos  labios peregrinos

besan espejos de  mármol enmohecidos.

entre este compás maldito por tu recuerdo.

Y entre alguna sombra de sueños,

entre un absurdo compás solitario, dormidos

sigo bailando este vals contigo,

 un vals ciego de música de pasos perdidos







Sueño con serpientes







Sueño con serpientes




Sueño con mi duermevela

que se abraza a la serpiente de tu cuerpo

cuando los segundos me llevan por el camino impenetrable

que se pierde entre las curvas de tus besos

en un tiempo perdido de horas sin tiempo ni demora.

Y en los pliegues de la almohada y de sus sombras

se disfraza de verdad un nombre que se encierra

en el miedo de la consciencia de la derrota

de una luz empobrecida por la oscuridad de tu ausencia.

Todo duerme un sueño imposible.

Un cierto aire de nostalgia compasiva me besa

ignorando el  torbellino del deseo y su recuerdo.

Todo es un suspiro de aire.  Sutilmente por lo incierto.






Infantil





Infantil




Sonríes ,

con esa sonrisa que abraza la inocencia

aquellos sueños infantiles.

Te miro.

Miro tus ojos abrazar el aire que pregunta al vacío

respuestas imposibles.

Al fin encierro a la sombra mis ojos

mientras se abren los sueños y se ilumina tu rostro

de besos aún no explorados.

Todo está bien.

El frío aire  calla y enmudece.

Siento el corazón en calma y un escalofrío

acaricia  el miedo de infinita  tibieza.

Todo está bien.

Tus manos alientan lo infinito.