Vals nocturno






Vals nocturno



Me extraña esa sombre que me abraza

en este instante de aire sin ese tú de números que no entiendo

cuando el viento se hace cuerpo de sal sin inercia.

Cierro los ojos. La calle se desdibuja entre las aceras

que encierran  nombres con acordes de sabor a tu  recuerdo.

Solo una sombra incierta y unos pasos amortiguados

cruzan la calle en un baile de un cansancio infinito

que se pega en un vals de  indiferencia medida al alma.

Ya ves, me abrazo al suelo que me acoge y me besa,

sombras de labios marchitos de melodías muertas,

cuando me dejo llevar por ese silencio que me ampara

mientras tu sombra sigue entre sombras gimiendo,  

gimiendo en un recuerdo de un vals de vías muertas.








Te echo tanto de menos




 Te echo tanto de menos



La noche besa heridas las estrellas

mientras tu nombre hechiza el olvido

entre mi penumbra de alcohol y duermevela.

Todo calla. Calla y sueña…


…Te echo tanto de menos….





Sombra de ayer








Sombra de ayer




No importa que los desprecios del ayer

 sueñen con ser el fantasma de un  mañana

que una noche quiso ser luz,  y ámbar,

y una voz que llegara, tibia, a tus palabras.

No importa nada.

 Apenas queda un susurro de ternura

abrazando ese aire que aún nos abrasa.

Sueño de sueño, sombra que apenas apura

aquella caricia, ese beso, una llama amortiguada

enredada entre tu  cuerpo y mi almohada .

No importa nada.


Apenas tú y una luz de sombra en la mañana


Amanecer inconcluso




Amanecer inconcluso



Y de repente… un flash...

inerme, pequeño, triste e insondable

como un beso de un aire casi perdido

por un amanecer inconcluso entre tus manos.

Y yo perdido entre un afán de un silencio

en el que adormecer un grito herido

vuelvo de nuevo los ojos hacia ti en ese intento

fallido de ser mies para un vientre inalcanzable.

Fue apenas un instante, una luz herida

lacerada entre la sombra, un acaso ,

una palabra muerta antes de ser marchita

entre un eco de unos marchitos pasos.









Levedad




Levedad 

Para Guillermo. Un amigo

Tenues tus pasos, tus pasos dulces y  tenues.

Tus huellas sobrevuelan, sombras de agua y nieve,

entre un escalofrío que calla, te mira… y desfallece.

Todo es calma . Apenas suspira  una caricia de madrugada

besando tus ojos, hambrienta de ti, por ti encadenada.

Es tu voz tenue , apenas aire, apenas una leve luz de alba,

la que encierra al silencio en el absurdo de las palabras.

En ti todo está bien. La brisa siempre  te envuelve en calma

besando cuanto abrazas en la luz de tu cálida mirada.

Y el camino en ese segundo del silencio de las palabras

sueña perfiles de  sueños con los que quizá sueñan las  mañanas.

Son tenues los besos de tus pasos : dulces… y tenues


Recuerdo en el aire



Recuerdo en el aire



Me duele tu recuerdo.

Ya ves, el aire se cierra al aire

y los versos a los versos…

Ya no tengo hoy tu mano entre mi mano

y tus besos entre tus besos…

                Sólo un recuerdo,

                un tenue y leve recuerdo…

Y la noche se disfraza de día…

(las sombras  en las sombras te adivinan).

                Y hay un suspiro que se enciende

                que en tu ausencia, palidece,... y muere…

El recuerdo no recuerda tu recuerdo…

Cierro los ojos…  Sólo silencio..



A contratiempo



A contratiempo


Se cierra el alba y los goznes de los suspiros

rechinan sueños imposibles.

Nada tiembla ya , salvo los pasos y sus ecos,

ya nada muere sino las sombras de los miedos.

Llevo en la espalda atados viejos caminos

que dibujan cicatrices de horizontes inaccesibles

a la conciencia de ser en ti uno, y nada:

ser al fin  un laberinto de palabras incomprensibles,

disfraz del  camino que me revela en su silencio.

El aire se desliza al aire con el que me marchito.

Agosto mis últimos pasos en un este espejo

donde la luz era sombra de ti, un yo en el vacío,

y arremolino inquieto una suma de quimeras imposibles

para un corazón a las cadenas del camino inaccesible.